Que decir de esta sesión de embarazada, para mi una de las más especiales.
Embarazada de 34 semanas, ingresada en el hospital y con mucha ilusión por tener
un recuerdo muy bonito de su barriguita, de su bebé.
Para mi, un reto, ya que nunca había realizado una sesión de embarazada en un hospital.
Miles de dudas, sobre el espacio…. pero lo importante era que no se quedase sin el recuerdo.
Así que solo había que coger la cámara, un par de fondos y el flash de estudio.
Gracias por la implicación del papá a la hora de ayudarme a poner el fondo y poder tener más espacio.
Se notaba la ilusión y ganas que tenían de vivir su sesión.
Lo primero que hicimos como siempre días antes de la sesión, fue hablar sobre el vestuario.
Para mi lo más importante de todo, porque el vestuario es un punto importante
para que se sientan cómodas en la sesión, por eso es tan importante solucionar cualquier duda.
En este caso aunque yo también lleve parte de mi vestuario, solo usamos su ropa.
Me gusta que lleven a la sesión uno de sus vaqueros, pero uno que no sea de embarazada para evitar las marcas.
Por supuesto no se lo pueden abrochar, pero les estiliza mucho más y no hace falta que se lo abrochen.
Usamos ropa que les tape la barriga y tops cortos.
Una camisa blanca ancha siempre nos da mucho juego y quedan muy bonitas.
Y si la mami es algo atrevida pues realizamos alguna fotografía sin la parte de arriba,
eso si, siempre sin enseñar nada, ya que para mi gusto no queda bonito.
Me encanta al final de la sesión hacer un visionado en la cámara de las fotografías.
Ellos pueden ver un pequeño adelanto.